Donald Trump, el triunfo del odio

Por: Roberto Castelán Rueda (@CastelanRob)

El 9 de noviembre de 2016, Donald Trump amaneció como presidente electo de los Estados Unidos. Como una casualidad, de esas que tiene muchas la historia, esa fecha tiene cuando menos dos momentos importantes para la historia de la modernidad en el siglo XX.

El primero, en 1938 con la llamada "noche de los cristales rotos" la cual da inicio a la maquinaria de guerra de los nazis en contra de los judíos, abriendo de esta manera una herida de terror en el pleno corazón de Europa.

Después de esta cacería de judíos que tuvo como resultado miles de muertos y la destrucción de la casi totalidad de las sinagogas en Alemania, negocios y casas de los judíos, la Segunda Guerra Mundial se hizo presente con sus batallas militares y campos de concentración primero y exterminio después. Un verdadero autoatentado de la civilización occidental. Parecía que la humanidad no volvería a ser la misma.

La noche de los cristales rotos.

La noche de los cristales rotos.

Finalizada la guerra y hecho un primer recuento de los resultados del horror, el filósofo Theodor Adorno aseveró que después de conocerse la existencia del campo de concentración de Auschwitz ya no se podría escribir poesía. El horror provocado por el ser humano era capaz de aniquilar no solamente la vida de millones de seres humanos sino condenar además a la humanidad a la total incapacidad creativa. El ser humano sabía destruir, no crear.

El segundo momento en esta fecha, se puede registrar en 1989, 51 años después del primero con la caída del Muro de Berlín, el muro de la ignominia, de la verguenza, hecho para separar a las familias y los amigos de una ciudad dividida por los caprichos de la guerra y tomada como rehén por las fuerzas victoriosas: Berlín.

Con la caída del Muro de Berlín la humanidad creyó recuperar al fin su capacidad creadora y dejar atrás su viejo y perverso espíritu autodestructivo. Con este acto se cerraba la llamada "Guerra Fría", último resabio de la división del mundo provocado por la Segunda Guerra Mundial. Mientras caía y en los días posteriores a su caída, en el mundo se escuchaba una sola frase repetida en todos los rincones: "no más muros". El terror había pasado.

La caída del muro de Berlín.

La caída del muro de Berlín.

Vuelta a la realidad: desde esa fecha, se han construido 35 muros más alrededor del mundo.

Vuelta a la realidad 2: veintisiete años después de la caída del Muro de Berlín, el mismo día, 9 de noviembre de 2016, el mundo amanece con la noticia de que el futuro presidente del país más poderoso y antiguo adalid de las libertades en el mundo, según sus mismos propagandistas, ganó las elecciones gracias a una campaña cuyo tema central fue la construcción de un nuevo muro. El terror resucitó. El odio se vuelve a convertir en el principal protagonista de la historia la cual nos ha enseñado que siempre, junto con el muro, aparece un ejército.

Con Donald Trump renace la figura del gran maestro de ceremonia del odio. El del lenguaje vulgar y el de la fuerza. El del muro como argumento, el que volvió a demostrarle al mundo que gritar y amenazar todavía servía para algo, como dice Sloterdijk.

Pronto tendremos un muro y un ejército en nuestra frontera norte. Hemos vuelto a 1938.