De sol a sol: Ahora más que nunca, agricultores y artesanos

Entre 1975 y 1976, en las páginas de El Sol de México, a manera de editorial Juan José Arreola (1918-2001) publicó una serie de notas que, bajo el título «De sol a sol», daban cuenta de sus inquietudes periodísticas y su muy particular visión sobre el orden de las cosas en México.

El texto que a continuación presentamos forma parte del compendio de notas que, con el nombre de Inventario, el mismo Juan José Arreola seleccionó de entre las publicaciones «De sol a sol» en 1976. Aquí plantea que la creciente profesionalización de la sociedad mexicana de aquel entonces, más bien se trataba de un proceso de burocratización. Y, por tanto, hace un llamado a preservar «más que nunca, agricultores y artesanos»

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Por: Juan José Arreola

A veces pienso que nosotros vamos allá, de donde ellos vienen. Ya de vuelta. Del falso paraíso de la ciencia, de la técnica, la industria y el comercio. Llevados a la perfección, mediante el artificio de la publicidad, para crear nuevos consumidores… Tantas veces de productos y manufacturas inútiles. Y lo mismo podría dirigir mis reflexiones a la farmacia, a las golosinas múltiples y a las invenciones mecánicas. Mineros o gambusinos superficiales, hemos olvidado la profundidad de la tierra, madre de gemas y de frutos.

Lo digo porque ahora me doy cuenta. Cuando reviso las conferencias dictadas en recintos universitarios. Allá cuando Julio González Tejeda era jefe de Servicios Sociales, allá cuando por mil novecientos sesenta y tantos, me mandó decirles a los jóvenes de México que la Universidad es una buena forma de vida, pero no la única…

Y vuelvo al tema que me obsede. Debemos aplicar las manos de niños y de jóvenes otra vez a la tierra, para sembrarla y labrar las materias que encierra o que produce. Y quitarnos de la mente una obsesión. Esa que nos lleva a obtener un título universitario por la mala o por la buena… Pero más que de la mente de los niños y los jóvenes, debemos apartar la obsesión escolar de los padres de familia. No quiero, válgame Dios, que las aulas queden desiertas.

Sencillamente, solicito más mujeres y más hombres productores de riqueza, para que disminuya el número parasitario de profesionistas que usan su título como una patente de corso en contra del pueblo miserable… Si aparezco en plan de idealista y romántico social, no me importa.

Porque en el fondo, allá en mi trasfondo campesino, estoy apegado a la materia como al pecho de una madre. Y, buen descendiente de carpintero, creo que estoy hecho de buena madera… Mater, materia, madre y madera son la una y la misma cosa…

Pero volviendo a otra, repito lo mismo: necesitamos, ahora más que nunca, agricultores y artesanos.

«Confabulados con Juan José Arreola», Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Primera Jornada de lectura pública a propósito del día mundial del libro. 23 de abril de 2002. Guadalajara, Jalisco. Imagen: Archivo Reverso

«Confabulados con Juan José Arreola», Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Primera Jornada de lectura pública a propósito del día mundial del libro. 23 de abril de 2002. Guadalajara, Jalisco. Imagen: Archivo Reverso.