Por: Sergio Hernández Márquez
12 de febrero de 2026.-En los Altos de Jalisco, lo que hasta hace poco era un problema ambiental —toneladas de desechos agrícolas y ganaderos— se ha convertido oficialmente en una solución energética pionera.
La empresa BRIMEX ENERGY, ubicada en Lagos de Moreno, ha hecho historia al obtener el primer permiso federal en México para comercializar biometano, un hito que abre la puerta a un mercado hasta ahora inexistente en el país.
Aunque la producción de biogás para autoconsumo (usar tu propio gas para dar luz a tu granja) ya existía, la venta abierta de este combustible a terceros o su inyección a la red estaba en un limbo regulatorio.
Con la autorización emitida por la Secretaría de Energía (SENER), se rompe esa barrera: el gas de Jalisco ya tiene "pasaporte" para competir legalmente con el gas natural fósil.

¿Por qué es diferente al gas de siempre?
Para entender la magnitud, hay que mirar lo que hay detrás. El biometano no es simplemente gas de vertedero. Es el resultado de un proceso tecnológico de "limpieza" (conocido como upgrading).
La materia prima: Se recolectan desechos de la potente industria agropecuaria de la región (estiércol, rastrojo, residuos agroindustriales).
El biogás: Al descomponerse sin oxígeno, estos residuos generan un gas bruto.
El biometano: Aquí está la clave. La planta de BRIMEX refina ese gas bruto para retirarle impurezas y CO2, dejándolo químicamente idéntico al gas natural convencional (metano al 96-98%).
Gracias a este proceso, el combustible puede inyectarse en los mismos ductos y usarse en las mismas estufas o calderas que el gas fósil, pero con una huella de carbono neutral.
La autorización permite a la planta comercializar hasta 12,456 metros cúbicos diarios. Si bien puede parecer una cifra modesta frente a los grandes gasoductos, representa el consumo real de más de 2,500 viviendas al día.
Este volumen es crucial en un contexto nacional complicado: México importa aproximadamente el 70% del gas natural que consume, principalmente de Estados Unidos (Texas). Proyectos como el de Lagos de Moreno demuestran que es posible generar "soberanía energética" desde el sector rural, reduciendo la necesidad de comprar combustible en dólares.
La operación ataca el cambio climático logrando evitar más de 8,000 toneladas de CO2 al año ya que evita que el metano de los desechos se libere a la atmósfera (donde es 80 veces más potente que el CO2 como gas de efecto invernadero a corto plazo).
Además, cada metro cúbico de biometano quemado es un metro cúbico de gas fósil que se deja de extraer del subsuelo y el residuo final del proceso no es basura, sino un biofertilizante rico en nutrientes que regresa a los campos de Jalisco, cerrando un ciclo perfecto de economía circular.
Jalisco como laboratorio nacional
La Secretaría de Desarrollo Energético Sustentable (SEDES) de Jalisco acompañó el proceso, pero el protagonismo recae en la viabilidad técnica demostrada por la iniciativa privada. Manuel Herrera Vega, titular de la dependencia, reconoció que este permiso sienta las bases administrativas para que otros estados repliquen el modelo.
Jalisco tiene una ventaja natural. La concentración de granjas porcícolas, lecheras y tequileras ofrece una fuente inagotable de biomasa para generar este biometano.













