Prohiben en México colorante tóxico en alimentos: el rojo 3

29 de mayo de 2026.- La industria alimentaria mexicana se enfrenta a uno de los mayores desafíos de reformulación técnica y regulatoria de la última década. En una medida basada en el principio precautorio de salud pública, la Secretaría de Salud y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) emitieron este jueves 28 de mayo un acuerdo que prohíbe de forma definitiva el uso del aditivo sintético Eritrosina —conocido comercialmente como Rojo 3 o Rojo FD&C No. 3— en la elaboración de alimentos, bebidas y suplementos alimenticios comercializados en todo el país.

El decreto, publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), marca un parteaguas en la regulación de aditivos en México. La resolución se fundamenta en un análisis de riesgo elaborado por el Consejo Científico de la Cofepris, el cual arrojó un dato crítico sobre la dieta contemporánea: la exposición de la población mexicana a este colorante supera en más de dos veces la Ingesta Diaria Admisible (IDA) establecida por el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA).

La ciencia toxicológica detrás del veto

El Rojo 3 es un colorante sintético derivado del petróleo, altamente valorado por la manufactura industrial debido a su capacidad para otorgar un tono rojo cereza brillante, sumamente estable frente a la luz y económico para los productos ultraprocesados. Sin embargo, su bioseguridad ha estado en el centro del debate científico internacional.

Desde una perspectiva fisiológica y toxicológica, el problema con la molécula de la Eritrosina radica en su alta concentración de yodo y su comportamiento como un potencial disruptor endocrino. La determinación de la Cofepris consideró resultados de diversos estudios internacionales in vivo que documentan que el exceso en la ingesta de este compuesto altera el eje hipotálamo-hipófisis-tiroides. La exposición crónica provoca una sobreestimulación continua por parte de la hormona estimulante de la tiroides (TSH), induciendo hiperplasia folicular tiroidea en modelos animales (específicamente en ratas macho) que, a largo plazo, progresa hacia el desarrollo de adenomas y carcinomas.

Aunque la extrapolación de modelos múridos a humanos siempre requiere calibración de dosis, el principio precautorio dictamina que cualquier sustancia con inducción tumoral comprobada en mamíferos carece de un umbral de seguridad justificable en el consumo masivo.

El documento oficial de la autoridad sanitaria mexicana es categórico al señalar la magnitud del riesgo acumulado:

"Como colorante en su elaboración, la exposición a través de los alimentos en México supera dos veces la IDA, incluso sin considerar fuentes adicionales no alimentarias, lo que incrementa la incertidumbre en la exposición total".

Este margen de sobreexposición obligó al Estado a intervenir para salvaguardar la salud pública, con especial énfasis en la población infantil, que representa el mayor sector demográfico consumidor de los productos saturados con este aditivo.

Ficha Técnica Regulatoria
Nombre Común Rojo 3, Rojo FD&C No. 3, Rojo Alimentos 14
Nombre Químico 2′,4′,5′,7′-Tetrayodo-3′,6′-dióxidoespiro- [isobenzofurano-1(3H), 9′-9H] xanteno]-3 âunohidrato disódico
Clasificación Colorante sintético derivado del petróleo
Riesgo Identificado Exposición poblacional > 2x IDA; potencial carcinogénico tiroideo
Límite de Transición 28 de mayo de 2028 (24 meses)

La prohibición posee un alcance comercial masivo. Según los anexos técnicos de la normativa, la erradicación del Rojo 3 impactará a decenas de Normas Oficiales Mexicanas (NOMs) de productos cotidianos. El aditivo quedará estrictamente vetado en:

  • Helados, sorbetes y bases lácteas.

  • Leches saborizadas, fórmulas y productos lácteos fermentados.

  • Bebidas alcohólicas preparadas, cocteles y licores.

  • Bebidas saborizadas no alcohólicas (jugos industrializados y refrescos).

  • Jarabes, cereales de caja y productos de panificación.

  • Dulcería, confitería y gomitas (el sector con la mayor dependencia estructural del aditivo).

    Para mitigar el impacto económico brutal y evitar el colapso del suministro, la Secretaría de Salud ha otorgado un periodo de transición de 24 meses. Las corporaciones tendrán hasta finales de mayo de 2028 para reformular sus recetas, realizar pruebas de estabilidad, actualizar el etiquetado y agotar los inventarios físicos de productos que ya se encuentran insertos en el mercado.

    Desde la ingeniería de alimentos, esta transición no consiste simplemente en intercambiar un ingrediente por otro. La Eritrosina posee una resiliencia excepcional ante las variaciones de temperatura y pH, variables críticas para la vida de anaquel. Las alternativas de origen biológico presentan retos técnicos considerables; las antocianinas extraídas de tubérculos o frutos rojos tienden a virar hacia tonos azulados en medios alcalinos y sufren degradación durante la pasteurización. Por su parte, el ácido carmínico (carmín de cochinilla) requiere ajustes en la matriz de la formulación y no es apto para mercados con certificaciones veganas. Este proceso de Investigación y Desarrollo (I+D) obligará a una fuerte inyección de capital en el corto plazo.

    La decisión de México responde a una corriente internacional de escrutinio intensificado sobre los aditivos de síntesis. En Europa, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ya había restringido severamente el uso de la Eritrosina, limitándola casi exclusivamente a la coloración de cerezas de coctel (marrasquino) y prohibiéndola en la base general de alimentos procesados.

    En Estados Unidos, el escenario también se ha transformado aceleradamente. Si bien la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) prohibió el uso del Rojo 3 en cosméticos y medicamentos tópicos desde 1990 —invocando la estricta Cláusula Delaney—, su aplicación en alimentos continuó mediante vacíos burocráticos. Sin embargo, presiones legislativas estatales (como la reciente Ley de Seguridad de Aditivos de California) forzaron una actualización federal. A inicios de este año, la FDA revocó la autorización general para el FD&C Red No. 3 en alimentos.

    En respuesta a estas presiones supranacionales, conglomerados globales de la talla de General Mills, Mars, Nestlé y PepsiCo han suscrito compromisos regulatorios para purgar este y otros colorantes artificiales de sus portafolios comerciales e institucionales en Estados Unidos en una ventana operativa que concluye entre 2026 y 2027. La medida de Cofepris homologa el piso parejo para el mercado norteamericano, evitando que México se convierta en un vertedero de formulaciones obsoletas.

    Con la entrada en vigor de este acuerdo, el Estado mexicano da un paso firme en la modernización de la toxicología regulatoria, reconociendo oficialmente que los patrones contemporáneos de ingesta de ultraprocesados han invalidado los márgenes de seguridad calculados en décadas pasadas.

    Para los tomadores de decisión, el mensaje es claro: la gestión de aditivos requerirá de ahora en adelante un monitoreo dinámico de la evidencia patológica acumulada. Mientras tanto, durante los próximos dos años, el consumidor será testigo de una transición fenotípica en los anaqueles: los rojos artificiales intensos cederán su lugar a las tonalidades orgánicas, marcando el fin de una era química en la nutrición nacional.

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